Ciudadanía y Democracia local.

•Mayo 12, 2008 • 1 comentario

Por Emiliano Lanata.

Hemos sido testigos de variados casos de corrupción a lo largo de estos últimos 3 años, esta se presenta sin distinción en todo el espectro político. Lo más preocupante es que la percepción de esta se presenta con mayor fuerza en el ámbito local, en el municipio (aunque el espacio local no solo remita al municipio). El temor a reformar la gestión administrativa de los municipios (descentralización) recae precisamente sobre el temor, valga la redundancia, al aumento de los casos de corrupción locales. Esto no debe impedir la supresión a todo debate sobre la descentralización y la participación local, de una reforma a la gestión local. No está de más recordar que estos se encargan de la administración de la educación pública y de la mayoría de los consultorios; y gastan en sus propias funciones cerca de un 2,5 por ciento del producto nacional. Los municipios se conforman como el “puente” entre lo local y lo nacional.

Una reforma a la gestión local no solo alude a mejorar la acción de las instituciones públicas en el ámbito local, sino que supone la implicación activa de los ciudadanos en la construcción de proyectos locales democráticos. Hablamos del diseño de una forma desburocratizada y flexible de gestión social, en objetivos de superación de jerarquías estatales piramidales y de las imposiciones del mercado. Esto supone que se debería buscar la participación de todas las entidades (empresarios, ONG´s, políticos, administradores públicos, sindicatos, instituciones académicas, representantes comunales y movimientos sociales) con el objetivo de conformar redes de políticas públicas (policy network), logrando así la coordinación e integración de la gran mayoría de los involucrados. Existen una serie de relaciones que han quedado pendientes en el “proceso de descentralización” chileno, estas serían:

· Relación desarrollo y economía locales: la autonomía comunal depende del control de los recursos.

· Relación con la política (Estado, sistema político y poder): lentamente se ha ido traspasando servicios y funciones a los niveles locales y en menor medida financiamiento y atribuciones.

· Relación con la sociedad civil (participación y autogestión): uno de los temas menos desarrollado; la participación es inadecuada (plebiscitos y consultas comunales no vinculantes por ejemplo), no se ha desarrollado la fiscalización y el control ciudadano de las funciones gubernamentales en el nivel local.

El gran problema para la articulación de estas 3 áreas es el predominio de una institucionalidad homogénea acerca de cómo articular estas relaciones, dejando de lado la situación específica de cada localidad; otro problema es la persistencia de un clientelismo municipal.

Existe una tramado institucional homogéneo respecto de cómo administrar una comuna, dejando de lado diferencias intrínsecas a cada comuna. Es impensable pretender formular una política nacional que se aplique a los municipios en desmedro de los problemas locales de cada comuna, mas bien debe existir una complementación de la política nacional junto a una política comunal; es de vital importancia que la institucionalidad reconozca la heterogeneidad de problemas que se generan en cada municipio, incluso municipios que cuentan con muchos recursos tienen que someterse a las disposiciones centrales, coartando la libertad de acción y de decisión (libertad de gestión) de los municipios, en primer lugar, y de los ciudadanos en segundo. Un enfoque necesario en nuestro país es la necesidad de constituir al espacio local como un espacio político especifico, propio de una democracia desarrollada.

Actualmente los municipios se encuentran entre medio de dos dinámicas: los procesos de globalización o mundialización y las exigencias de los ciudadanos, lo que plantea la necesidad de adecuarse a nuevas formas de gobernanza, combinando la inserción en la globalización y la construcción participativa de espacios locales autónomos. Ante esto necesitamos de la renovación de las perspectivas políticas sobre la gestión local, la descentralización y los municipios.

Hablamos de impulsar un municipio ciudadano. La elaboración de esta perspectiva parece una exigencia de la profundización democrática en el momento actual y resulta compatible con la demanda de una población que cada vez se desvincula mas de la actividad política institucional de la democracia representativa.

Por supuesto que lo planteado aquí requiere de un aporte de recursos del poder central a los municipios más pobres (o en su vertiente más descentralizadora de una equitativa repartición de los presupuestos comunales acordes a las necesidades de cada comuna), de capacitaciones adecuadas y de cambios en los estatutos vigentes.

Legalidad, legitimidad y otros asuntos.

•Abril 15, 2008 • 1 comentario

Por Cristian Darville.

 

Quiero hablarles sobre la acusación constitucional a la ministra Provoste. Pecaría de ingenuo si no reconociera de antemano que no estoy inventando la pólvora con el tema, pero también no es menos cierto que, sumergidos en la cotidianeidad de ciertas discusiones tendemos a perder de vista lo central del asunto. Esta es la cuestión: creo que hay tres variables clave para analizar el asunto; en primer término la legalidad de la acusación, en segundo lugar su legitimidad y finalmente, en otros asuntos, el gran contexto en que esto se enmarca.

 

1.      Es realmente legal una acusación de esta índole?

 

La primera respuesta es sí. Nuestra legislación efectivamente faculta al Congreso de nuestro país a acusar a los ministros de estado por cuestiones que comportan una gravedad tal que, aparece como necesaria la intervención de otro poder del Estado para verificar/rectificar ciertas conductas, prácticas, protocolos, etc., que atentarían contra la probidad y transparencia requerida de los más altos agentes del poder institucional. Ahora, esto no significa sin más que, en el caso en cuestión, la suspendida ministra efectivamente haya cometidos negligencias que ameriten una medida de este estilo o que, en su defecto, califiquen de un serio abandono de los deberes impuestos a los ministros en nuestra carta magna.

 

Esto nos lleva al segundo punto.

 

2.      Es realmente legítima una acusación de esta índole?

 

Cuando, en términos legales, se discuten ciertas materias, uno de los primeros objetos de investigación es la efectiva existencia del supuesto ilícito del que se acusa a los imputados. En este caso, creo que esto no ha sido logrado más allá de una duda razonable. Esto es, en castellano simple, que no se ha probado que efectivamente la ministra actuó de manera conciente y deliberada al no tomar acciones inmediatas que corrigieran prácticas oscuras establecidas de larga data al interior del Ministerio de Educación. Ahora bien, en último término se espera que las decisiones legales conjuguen legalidad, esto es, apego en forma al derecho vigente, y legitimidad, que sería la validez de las normas aplicadas en dichos procedimientos. Mi modesta opinión: esta acusación carece de legitimidad en tanto que, no han sido los argumentos jurídicos los que han pesado en la aprobación en la Cámara de dicha acusación, lo que nos lleva finalmente a los otros causeos que contextualizan esta seria cuestión.

 

3.      Cosas de adultos (?)

 

El trasfondo, desde mi óptica, es que, bajo la figura de la acusación constitucional, se está tratando de aplicar una figura que no existe ni está contemplada en nuestra legislación, que es el juicio político (o impeachment). En cristiano, lo que pretende dicha figura es juzgar no sólo si es que el funcionario en cuestión ha cometido algún ilícito, sino que principalmente lo que pretende es evaluar su desempeño y hacerle saber, destitución de por medio, que no cuenta ya con la confianza del parlamento. Pero, y aquí es donde se cuecen otras habas, es que ese procedimiento está específicamente diseñado para regímenes parlamentarios. De aquí es donde se desprende mi afirmación anterior, la acusación constitucional contra la ministra Provoste no es legítima en tanto no sólo subvierte la legalidad del procedimiento en curso al pretender, subterfugio de por medio, juzgar una cosa por otra, sino que, más aún, y esto es lo realmente importante de esto, se convirtió en un arma del desalojo político planteado por la derecha, al decisiva y deliberamente buscar desestabilizar la convivencia democrática.

Abusar de la mayoría provisional que tiene la derecha y sus aliados (también provisionales podemos suponer) y pretender transformar nuestro régimen presidencial en uno parlamentario de facto es lo que no se debe tolerar.

Lamentablemente, aquellos que estuvieron con la dictadura, que están con los grandes grupos económicos y de presión, que están por la desigualdad y la exclusión, utilizan nuevamente las únicas armas que conocen: el temor, la desinformación y el matonaje. Por eso quizá el desalojo, si las urnas y el apoyo popular no les sonríen, pueden recurrir siempre a sus abogados.

LA BRECHA DEL AGRO NACIONAL

•Abril 7, 2008 • 4 comentarios

 Por Patricio Riveros.

En este último semestre nuestro agro se ha posicionado como foco de discusión entre agroexportadores, agricultores de subsistencia y la autoridad a cargo de las políticas públicas referentes al sector. En los últimos meses hemos tenido dos claros escenarios. Por un lado nos encontramos con una fuerte baja del dólar que ha afectado a los ingresos de los productores y exportadores por venta de los productos chilenos a mercados internacionales (especialmente a Estados Unidos), llegando incluso a raíz de la desvaloración de la divisa a catastróficos vaticinios como “la muerte del agro chileno” por el señor Luis Schmidt, presidente del gremio SNA. El segundo escenario corresponde al factor agro climático adverso como la sequía, el cual ha golpeado dura y transversalmente a los actores previamente mencionados.

 

Es claro y evidente que la coyuntura establece un escenario poco favorable desde el punto de vista de la producción (caso sequía) y comercial (baja del dólar). Es mi  inquietud y luego de una investigación para ahondar en el tema me he encontrado con una situación un tanto distinta a lo que se plantea por los agricultores, a través de sus asociaciones, como la Sociedad Nacional de Agricultura. El dólar, si bien ha bajado considerablemente en estos últimos meses, ha generado una situación comercial exterior interesante, los precios de los productos frutícolas han subido y han permanecido altos, a modo de ejemplo, hoy el precio de una caja de uva de mesa se encuentra entre los US$12 y los US$24[1] muy por encima de la temporada pasada (2007) en la cual los precios fluctuaban entre los US$8 y los US$20 (precio en Estados Unidos), dependiendo del puerto de destino (Filadelfia o Los Angeles), generando una compensación evidente y claramente no comunicada ni mencionada por los fuertes gremios ideologizados como la SNA. Además, las exportadoras han buscado nuevos mercados lo que ha llevado a un desarrollo de nuevos lugares de destino, como es el caso del mercado europeo y asiático.

El otro extremo de la brecha tenemos la situación de sequía que afecta a pequeños agricultores de hortalizas y ganaderos de la zona del secano costero, los cuales no tienen capacidad técnica del uso racional del agua, y no forman parte de los gremios por su carácter de “agricultores poco rentables”. Es este el mundo popular al cual las políticas públicas deben ir dirigidas, no sólo desde Hacienda o Economía, sino que también desde una lógica pública de inserción productiva, no haciendo políticas a medida de los grandes empresarios neofascistas, patrones de fundo ideologizados con el látigo del capital, sino que más bien intentando incluir a los ya eternos maltratados campesinos. Muchas de estas familias están en situaciones de agricultura de subsistencia, viviendo de ventas informales de sus productos, acrecentando el problema de la exclusión, que históricamente ha golpeado a esta parte de la sociedad…  nuestra ruralidad.

 

Como reflexión, cabe decir que mientras unos pelean por diferencias marginales de precios y piden intervención del estado en la divisa, existen otros que están en situación de abandono y exclusión y que sólo buscan estar mejor.

 

“Como yugo de apretao tengo el puño esperanzao en que todo cambiara”. Víctor Jara.



[1] Fuente: Revista del Campo y Odepa.

Bienvenidos.

•Marzo 28, 2008 • 19 comentarios

La feria de mi natal Puente Alto es para mi ese lugar especial en el cual los terapeutas nos pretenden situar cuando quieren relajarnos, o al menos hacernos sonreír. Para mí la gente en su máxima expresión de barrio, estableciendo una relación directa entre iguales siempre fue perfecto. Dentro de esas imágenes siempre recuerdo a un gran hombre de lento pero incesante andar. Mi abuelo, don Osvaldo Andrade, un viejo feliz, uno de esos viejos Socialistas que hicieron de la Izquierda y las calles de Puente Alto su única escuela. La feria y mi abuelo tienen una relación muy particular, el viejo Osvaldo tenía una libreta, un cuadernillo en el cual anotaba los favores que debía realizar para su gente los domingo, mientras llenaba su añosa despensa con lo mejor de nuestra tierra y mar. Caminaba tranquilo con alguno de sus nietos, los cuales quedábamos atrás cuando los viejos y señoras se acercaban para que Don Osvaldo los ayudara en algún trámite de la más diversa índole. Algunos le pedían trabajo y por ende la casa de mis abuelos tenía más baldosas y azulejos que cualquiera nunca vista y los maestros sólo trabajaban hasta las dos, ya que después debían tomarse una agüita, prohibida para nosotros,  y analizar donde podían continuar al día siguiente. Otros necesitaban permisos municipales para emprender pequeños comercios y muchas señoras iban con sus libretas del Seguro Social para solucionar sus lagunas o para poder emplearse en alguna casa particular… y el viejo Osvaldo los ayudaba con gusto.

El cuaderno de don Osvaldo Andrade viejo era una libreta de notas empolvada y manchada por el trajín de un hombre singular Desordenado tal como en su vida, sus notas sólo mantenían el orden de la necesidad del mundo popular, de las carencias de nuestra gente. Si bien no de la misma forma y claramente no las misma fojas, mi padre hoy también tiene el suyo. Claro, con notas más técnicas y un cúmulo de reuniones, resoluciones leguleyas y administrativas, pero es el mismo cuaderno. Es la misma dinámica. Un socialista anotando esta vez no favores, sino soluciones a escala país de cómo asegurar una vejez digna a los que él con cariño y admiración denomina sus viejos.

El mundo obrero, el mundo popular, la feria. Esta es mi historia, la historia de los cuadernos. Intenté por mucho tiempo encontrar uno en librerías, uno digno de mantener el espíritu familiar, uno capaz de contener en él los anhelos y preocupaciones de ahora mi gente y no les miento, me ha sido difícil, he intentado seguir las instrucciones de mis mentores y al parecer lo más importante es volcarse a mis calles, es entender en este andar que nuestros caminos deben cruzarse y debemos detenernos a conversar. Los invito a aquello. Este es el cuaderno de un joven socialista, es el cuaderno de un joven que ha crecido en un Chile desigual y hoy mediante esta avalancha de conectividad intenta integrar, discutir, entender.